| Home | My Account | Directories |
Del final de mi ausencia
Published on 2010-08-25 19:43:00
o he de manifestar todo lo vivido aquella noche no por poco importante o por ser tanto, sino que de larga historia serÃa narrar lo que cada uno dijo e fizo e lo que yo dije e fice. Cosa alguna he olvidado, que toda fue noche que un capitulo habrÃa para cada uno, e de todas ellas no puedo decir sino que llenas de lagrimas estuvieron e, siendo momento para todos de mucho contento e como de fiesta, fiesta no fue sino recordar o narrar lo que olvidar hubiese querido.Mas si en toda la noche a mà v
De la vuelta – Parte IV e final
Published on 2010-08-23 17:48:00
segurónos don Claudio nos visitarÃa pronto e salió el pÃo tercio solemnemente caminando hasta el coche e hacia Madrid partimos. No he de narrar aquà otros asuntos sino que, sentado en el asiento trasero, placióme ver cómo Bruno e Nicolás platicaban, contábanse historias e reÃan con ellas.Sabiendo Bruno dónde deberÃa dejar su coche, como verdadero clero fuimos recebidos e despedidos y en coche taxi nos llegamos a la Estación de Atocha. Poco hubimos de esperar e, ya pasando por la ent
De la vuelta – Parte III
Published on 2010-08-22 08:54:00
uiso ayudarme su Eminencia a vestir tal sotana, que pensé yo habÃa de abotonarla entera de arriba a abajo e no era asÃ. Viendo entonces que mejor serÃa quitar la ropa puesta, al sacristán llamó y, en entrando en la pieza e viéndome, en desmayo calló al suelo e hubo de acudir Bruno a despertarlo.- ¡Capitán, excelencia!, - farfulló - ¡Vos aquÃ! Muerto os creÃa e vivo estáis ¡Llevadme con vos, os lo suplico!- Conmigo os llevarÃa mas pienso ha de trocarse mi casa en convento o habrÃ
De la vuelta – Parte II
Published on 2010-08-22 04:50:00
or estrechas carreteras e caminos mil vueltas dimos e parecÃame siempre al mesmo lugar volvÃamos e vinieron los mareos e sobrábame toda ropa, que era grande ya el calor e no habÃa el coche el aire fresco de los nuestros. Y en subiendo al cabo por camino de ganado, a la nueva carretera salimos e más veloz iba el coche.- A fe, Bruno, que si hasta Sevilla me lleváis por esas trochas, vivo no llegarÃa como es mi deseo.E riendo por lo dicho, en platicas e chanzas nos llegamos a Tarancón sin s
De la vuelta – Parte I
Published on 2010-08-21 18:56:00
una estancia pasé con Bruno para el aseo e por buscar las ropas, pues era a la sazón su madre costurera e mucha ropa habÃa colgada de lado a lado en una barra.- Dejadme os sirva, amigo – me dijo –, mucho tiempo lleváis cautivo e quisiera veros feliz.- Feliz soy, Bruno. Haced lo que creáis de razón. Solo puedo asearme agora que vigilancia alguna necesito.- ¡Si me lo permitieseis…!- No he de negarme – acerquéme a las ropas –, mas dejadme luego elija yo mesmo las ropas para
De la decisión a tomar
Published on 2010-08-21 13:42:00
erminado el doble desayuno y repuestas mis fuerzas, sentà los brazos de Bruno por sobre mis hombros e vi me cubrÃa con su chaqueta de verano e luego, levantando el cuello e las llamadas solapas, tapó parte de mi rostro como con embozo. Tomóme por la cintura e fuimos a priesa e con cautela calle abajo hasta su casa e, llamando con su puño a la puerta, abriónos señora amable e sonriónos.- ¿Sois vos el Capitán? – preguntó con entusiasmo -.Vio la mujer Bruno asentÃa e nos hizo señas d
Del trazado del carpintero
Published on 2010-08-20 18:32:00
al como quedé cuando fuese San José una buena pieza resté, pues no sabÃa entonces si agradecido o indignado dejóme aquel santo carpintero. E sabiendo podrÃa ser observado, las caras que me rodeaban fui mirando con presteza e no parecióme alguno dellos apercibiérase de mi desconcierto sino un joven enjuto e sonriente que allende la barra bebÃa su café caliente mirándome de cuando en cuando.Y aprovechando nadie miraba y en pláticas todos se hallaban, mi mano extendà con disimulo por c
De cómo me vi en la calle
Published on 2010-08-19 19:57:00
l dÃa se venÃa e veÃame aún buscando el modo de bajar. No era cosa de tanto peligro pues, como bien saben vuesas mercedes, son aquellas casas de una sola planta hacia la calle, que se entra uno en ellas por casi el tejado e asà parecióme se levantaron: como no es de razón; por el tejado.Mirando a un lado e al otro, sólo vi un tubo de desagüe que al pavimento llegaba desde los canalones que por debajo del alero corrÃan de lado a lado mas, estaba éste tan pegado a la pared e tan bien af
Del capitán lagartija
Published on 2010-08-19 15:07:00
ien sabÃa no habÃa ni tiempo ni otro lugar para la fuga e fue asà como pensé Dios alargarÃa Su Divina Mano en mi socorro e miré al techo tapado por el mueble.Recordé entonces cómo dÃjome Bruno palabras tales que no entendÃ: «Quitado el ropero, mirad siempre arriba». Supe asà sus razones, que nada quiso decirme de donde me hallaba e bien sabÃa del mal que yo sufrÃa ¿Arriba? ¿Por qué mirar siempre arriba?Puse mis manos de espacio sobre la tosca baranda de madera e miré abajo com
De cómo se abrió la celda
Published on 2010-08-18 18:47:00
espidióse Mateos tras la cena e nada dije de mis intenciones, no por temor a ser descubierto, sino porque nadie hubiese conocimiento de mi libertad hasta hallarme afuera.Pocos segundos esperé antes de acercarme al armario a oscuras, poner mis manos sobre él e meditar lo que habrÃa de hacer. Fui bajando poco a poco mis manos por sus costados hasta llegar a lo más bajo. Asà con fuerza los maderos e tiré dellos un poco hasta percibir se movÃa todo. Tomando aliento, tiré al tiempo con entra
Del nuevo amigo e la labor de escapada
Published on 2010-08-17 20:08:00
uese Bruno dejando conmigo a su amigo que al cabo convirtióse en el mÃo y que confesóme su nombre, su domicilio e cómo Bruno era como hermano suyo a quien nada ocultaba. Supe con esto Bruno querÃa verme libre por haberme siempre a su lado e asà hube de aclarar lo que no supo éste de mÃ.- Os digo, amigo Mateos – confeséle -, que familia tengo en la AndalucÃa e posible no serÃa quedarme en Cuenca. Decid a Bruno lo que prometà he de cumplir, pues no pasa minuto del dÃa sin preparar l
De las liciones de la cena (2/2)
Published on 2010-08-17 09:48:00
antaba yo e hablaba él. Nada dije, sino que seguà atento su soliloquio e, cuanto más manifestaba, más pensaba yo se crecÃa el entuerto. Habló con su tÃo del ropero e de muchas otras cosas más, pues aún terminada la cena, no habÃa terminado su historia. Con su tÃo Rufino habló del ropero, de cómo hacerlo pared e del modo de apartarlo de su sitio, hasta tales detalles, que supo su tÃo era él, e no otro, el soldado que me vigilaba. Con esto, pensé su tÃo podrÃa decir al otro carpi
De las liciones de la cena (1/2)
Published on 2010-08-16 19:29:00
asta cinco horas tuve para practicar mis luchas e mis artes con el cuchillo descubriendo era más cosa de maña que de fuerza, que no era de razón romper el arma apretándola sino con paciencia pasarla una e otra vez por el mesmo sitio por ir desgastando la cola.E poco tiempo antes de las ocho, que era hora de la cena, mi mente me dio aviso, escondà el arma, recogà lo poco arrancado e bajo la cama lo puse.Pensaba no habrÃa de acudir Bruno más dÃas e habrÃa de volver el soldado que fizo en
De la búsqueda del cuchillo
Published on 2010-08-16 15:10:00
ada dije a Bruno de mis intenciones de escapar de aquella obscura trampa e mis amados esperarÃan una respuesta rápida; cosa ya imposible. Con esto, preparéme para escapar por el armario usando el cuchillo de cocina que diérame mi amigo e probé con él a raspar la superficie de la cola, que bien dura parecÃa e creÃa tal cuchillo quedarÃase sin punta. E no equivóqueme, que siendo duro éste e bien gruesa su hoja, con cuidado hube de andar por no partirla. HabÃa de tener en cuenta las hor
De la vuelta de un amigo
Published on 2010-08-11 13:53:00
uchas horas antes de llegar el aseo y el desayuno ya meditaba en el silencio de la obscuridad, pues seguro estaba de que puesto el ropero allà como si una pared fuese, no habrÃa rejas en la ventana o puerta que tapase. Mas aún asÃ, no quise hacer nada por apartarlo pues serÃa labor de muchas horas e, siendo descubierto, otros remedios peores podrÃan poner. Con esto, decidà seguir en espera paciente, que sabÃa lo ocurrido el dÃa antes con el soldado Moncada – no negó fuese su nombre â
Del cambio de guardia
Published on 2010-08-10 13:23:00
ue asà como pasó el verano e se llegó el invierno. En la yerma oscuridad ponÃame en pie e luchaba contra follones inexistentes porque mi cuerpo no perdiese sus formas ni su fuerza mas no quise romper de un golpe las puertas del armario ropero, sino esperar el mejor momento para salir sin que pudiesen ver yo tocaba nada.Bruno servÃame en cada visita e nada ordenaba. E no quise yo hiciese sus servicios largos porque no protestase la guardia, que siempre quedaba afuera y en pláticas.El segund
Del obscuro vacÃo
Published on 2010-08-06 17:19:00
uise palpar, pues no veÃa, cada palmo de la estancia. Buscaba acaso un hueco, una arma, un algo allà olvidado… mas nada hallé. En pie e con pasos cortos recorrà el espacio hasta la puerta, pues era lo único que pude ver con la luz que del pasillo entraba. Mis brazos por delante esperaban ya tocar la puerta cuando me detuve a meditar. Seguir allà no era de razón. Poco me hubiese importado en otras épocas vivir a obscuras y encerrado muchos años mas, no podÃa pensar entonces en mà y m
De la visita del mensajero de la vida
Published on 2010-08-04 16:56:00
omo en sueños parecióme oÃr abrirse la puerta e abrà los ojos de espacio hasta ver la luz que del pasillo entraba. El tercio de la guardia apareció en silencio, dos dellos restaron armados en la puerta e otro hasta mà vino alumbrando con una lámpara. Buscaba mi rostro – acaso por ver si dormÃa – cuando me incorporé de espacio mirándolo en silencio.- ¡Capitán! – exclamó sorpreso - ¡Sois vos!- ¿A quién esperáis aquÃ? ¿No os han dicho quién soy o acaso no esperabais hallar
De la visita del mensajero de la muerte
Published on 2010-07-26 19:21:00
epan vuesas mercedes que asà como todo mortal pierde el conocimiento yo lo pierdo. E tras fuerte golpe e después de haber sido llevado de la calle, la noción de tiempo e lugar hube perdido y, en abriendo los ojos, pensé perdà también la vista. Asà era lo obscuro de la estancia donde yacÃa, con el cuerpo lleno de dolores, sobre un catre estrecho e duro e trabado con grilletes de pies y manos. Mirando al frente – que pensé por allà estarÃa el techo – nada veÃa e nada oÃa, sino que
De la paradoja con el cebado
Published on 2010-07-23 19:28:00
o quise volver mi rostro sin antes oÃr razones mas bien sabÃa que escapando riesgo alguno correrÃa y el cañón frÃo de una arma a mi nuca seguÃa pegado. No oyendo palabra alguna, e siendo de mÃo harto impaciente, abrà mi mano diestra de espacio e dejé caer la daga al pavimento.- ¿Por la espalda es como conseguÃs derrotar al enemigo?- ¡Ni un somero movimiento, Capitán, o regarán vuestros sesos esos tejados como riega la sangre de mi guardia estas losas!- ¡Asà sea! – musité - pu
Del trueque que se fizo
Published on 2010-07-23 05:35:00
n oyendo hasta el mesón de La Viña irÃan por apresarme, iluminóme el AltÃsimo – e no he duda en ello -, pues dejé presto en el suelo la bolsa, abrÃla, puse a un lado la Sagrada Reliquia e, tomando las ropas seglares del sacristán (que a la sazón parecióme éste habÃa mi mismo talle), cambiélas por las mÃas. E viéndome vestido como deportista y en aquel trance, a correr púseme cual corredor maratoniano llevando la bolsa, siendo que la naturaleza me conserva las fuerzas como a atl
De la huida en espanto
Published on 2010-07-22 18:52:00
nos e otros corrÃan de acá para acullá e a ningún lado se iba e, viéndolos yo confusos, alcé mi voz en el centro de la sala e con la reliquia en alto. - ¡Nadie se mueva! No vienen estos a por vuesas mercedes, sino a por mÃ. E no es esto para ellos presea de valor alguno sino que serÃa fundida. Guardo yo empero cosa valiosa que a sus manos nunca deberÃa llegar ¡E vive Dios que ni esta ni la otra han de llevarse! ¡Decidme agora cómo salir se aquà sin ser vistos e dejad lides par
Del cónclave por un clavo
Published on 2010-07-21 18:55:00
ruzamos a priesa la nave central tras dar nuestro saludo al SantÃsimo hasta llegarnos a una portezuela que parecióme haber acceso a la sacristÃa mas, sacando de su bolsillo abundantes llaves, buscó don Claudio una dellas e abrió la puerta dificultosamente. Un luengo, curvo e obscuro pasillo recorrimos que parecÃa bajar casi una planta hasta llegar a otra puerta. Estaba ésta entreabierta, veÃase luz por el resquicio e oÃanse voces como en discusión discreta. Abrió la puerta empujando e
De las páginas en blanco (y 4)
Published on 2010-07-21 05:03:00
acia la puerta Ãbamos, cuando volvà un instante e dije a Marcos, sin ser oÃdo, apagase nuestros móviles, pues nadie, ni Su Eminencia, deberÃa saber dónde estábamos si de allà salÃamos.Y en saliendo del mesón, sonrióme don Claudio sin palabras e colegà me manifestaba su agrado por mi familia mas, pensando yo en tan sólo unos segundos, supe de seguro él mesmo fue el que me diese aviso al móvil, sabÃa (acaso por mi ropaje) era yo el capitán que buscaba y, era tanto lo que parecióm
De las páginas en blanco (3)
Published on 2010-07-20 11:13:00
brióse la puerta al tiempo de los postres e Marcos e yo vimos entrarse a hombre gallardo de hasta sesenta años en edad, en negro grave vestido, con alzacuellos e dejando entrever pectoral grande que brillaba sobre su pecho. Una mirada corta entre nos fue suficiente para decirnos podÃa ser aquél el mensajero que esperábamos e, como quise intuir, acaso aventurándome, bien nos pareció ministro de la Iglesia.Acercóse al punto el huésped con agrado, besó su cruz en reverencia e mostróle el